~~ ^^ Onigiri FaN ^^ ~~

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martes, 26 de julio de 2011

Ucrania en coma
Cap. I Hemofilia sentimental
Las calles estaban húmedas y encharcadas, la estúpida chica del clima no había acertado ni una, todo completo era gris pero ligero, poblado de nubes con agua corriendo sobre el cielo.
Se detuvo en la entrada de puertas automáticas, gente corriendo, personas tristes y melancólicas, niños ansioso y juguetones, ancianos, jardines frontales, pisos lustrosos, olores raros y café de maquina mezclados, ropas blancas, aparatos y cables, pintura azul y roja.
Al mínimo de sus movimientos la puerta se abrió, y al cruzar el lumbral se pregunto:
-todavía le amo?-
Su razonamiento se explicaba que no, que el asistir a ese lugar manifestaba la expresión de cariño y poyo
-que hago aquí? Y si aun le amo? Pero ya no o sí?
-le amaba en verdad mucho y ahora estoy aquí pero si le amaba por que nos separamos?-
Como autómata camino por esos desinfectados y limpios pasillos, tomo el ascensor y oprimió los botones correspondientes que a la par brillaron.
Los murmullos eran ecos sin distinción saber de que hablaba la gente seria imposible y en sus ojos grises el numero 4-E se grabo como hierro fundido en su retina, no sabía si quería correr para atravesar la puerta o esperar a que sus piernas dejasen de temblar. Respiro profundo sus manos pronto alcanzaron el pomo y los dedos lo forzaron a girar después de eso, el silencio pesado de aquella habitación inundo sus sentidos.
Richard el médico a cargo del piso le miro llegar como zombi hasta esa puerta y le vio igualmente perderse, cuánto tiempo había pasado? 2 o 3 años? Pero ahora ese tiempo parecía insignificante.
Se escucho lejano el sonido del pasador de la puerta sumiéndose en aquel silencio al cerrar. Tenues lucecitas brillaban marcando el ritmo de un corazón, detallaban el pulso de un cuerpo y contaban las erráticas repuestas cerebrales.
Dejo escapar un suspiro, camino hasta rodear aquella cama en el medio de la habitación, las puntas de sus yemas rozaron despacio las sabanas, hasta que se posiciono al alado de quien yacía en la cama, le acomodo un mechón de cabello para verle mejor.
“Ahí esta… ahí está el” fue lo que pensó al mirarle con más detenimiento ignorando la mascarilla de oxigeno. Ojos  de un color violeta suave rara vez vistos le mirar penetrantes y lo que parecía una mueca de sonrisa se asomaba tras la mascarilla.
La visita hizo un intento vago por sonreír pero jamás aparto la mirada ni siquiera cuando sintió ansiedad al ver como aquellos ojos se abrían.
Su cuerpo comenzaba a tensarse demasiado y sentía el frio trepar por sus  piernas, el cuarto completo era un congelador, era verdaderamente una tumba de hielo.
-no te esfuerces mucho y no pierdas el tiempo en hablar estupideces – fue la oración completa que hizo aquel joven de ojos azules o grises o quizás de un azul acerado, no era lo mejor que pudo haber dicho pero así era él, y que increíblemente pudo mantener la postura y la voz controlada. Nada de lo que pensaba o sentía se veía reflejado en la voz siembre gruesa que lo caracterizaba.
El recién despertado hizo acopio de todas las fuerzas que luchaba por mantener dentro de sí pero que cada día se esfumaban, levanto el brazo, si no para que había dormido todo ese tiempo? Si no para albergar fuerzas para ese momento, ese único instante. Se retiro la mascarilla, volvió a mirar aquellos ojos intensos y sonrió mas abiertamente.
-Yuorick…- susurro con el suave aliento que se abrió paso de entre sus resecos y pegados labios. El aludido le miro como se mira lo desconocido sin saber porque. –Yuorick… voy a morir…- dijo y descansando tomando un respiro como si cada palabra fuese como haber corrido un maratón.
-lo primero que digo y es lo primero que haces…- suspiro conjuntamente al reclamo mirándole con falso enojo.
-no hablemos estupideces, que se me acabo el tiempo- le contesto tosiendo un poco moviéndose se pose, la espalda ya estaba cansada de la misma posición y ni que decir de la cadera y su trasero.
-Gigi tu.. me amas?- le pregunto así, de la nada y con dejo de arrojo en su voz, ignorando olímpicamente el estado anímico del enfermo.
-el hijo de un hombre estúpido, que a su vez es hijo de una mujer estúpida, es obvio que diga estupideces…- poco a poco el semblante le fue cambiando y aquel suave violeta tuvo de pronto la nitidez como años ya pasados.
Las manos del ojiazul acaricio suave el brazo delgado de aquel enfermo.         –Le tengo miedo a las arañas, sabes y cada que me tocabas sentía rechazo por que se ven igual, pero no quería dejar de sentirlas…- el ojiazul desprendió su mano de aquel brazo y se retrajo. –es desagradablemente cómodo…-        le dijo el ojivioleta tomando su mano y presionándole con una fuerza temblorosa, gesto que hacía ver que hacia un gran esfuerzo pese a su estado agotado.
El ojiazul sonrió alegremente y se miro la mano extendida, asentando suavemente –con ellas no puedo hacer nada – respondió vencido y feliz al mismo tiempo. Porque se daba cuenta que ninguno de los dos había cambiado.
Richard los miro de reojo tras la ventana agudizando su vista y deseando tener la de superman para ver mejor a través de las persianas. Al perecer todo iba bien al menos Yuorick no intentaba desconectar al otro de las maquinas ni arrancaba los catates de suero eso era un buen indicio. Su atención fue desviada al ascensor del cual bajaba una hermosa mujer llevando suavemente a una anciana, aquellas eran Alessa y Odava respectivamente, una su futura esposa y la segunda su futura paciente en oncología o eso suponía Richard.
Las mujeres tomaron asiento en la pequeña sala de estar de muebles de vinil cómodos de color hueso, el jefe de piso le llevo un café a cada una.
-Alessa no has descansado nada, de seguir así tu salud también se verá afectada – le regaño dando un tierno beso en la frente y un abrazo lleno de amor y consuelo. Ciertamente en distintos países de Europa las personas no suelen ser despilfarradores de cariño y melosidad, tal como se pudiera ver en Richard, los alemanes se inclinan por una actitud más contenida, su acento fuerte y su voz grave  les hace parecer fríos.
-ya está muerto?- aquellas palabras flotaron en el aire, era una voz de una persona mayor, por no decir vieja y senil, era como la voz de un viejo fumador con tos y cáncer al mismo tiempo en la garganta invadiéndole las cuerdas vocales y lo peor era que tenía como un eco propio, ya que Odava tenía Parkinson medio y eso hacía que el timbre de las palabras sonaran como disco rayado.
-oda!! – lloriqueo Alessa posando su mano en la rodilla de la anciana. Esta hizo caso omiso negando despacio debido al repentino y ocasional temblor pero se entretuvo sorbiendo de su café.
Richard sentencio en silencio a Odava por su lengua pero ya le conocía, y era una mera forma de demostrar que estaba nerviosa, dolida y devastada, solo que se comportaba como si no tuviera corazón.
-Alessa puedes tomar un descanso, dormir aquí te hará bien- le dijo el médico a la joven, ya que si no dormía en casa, al menos el sofá le procuraría un descanso, esta al fin acepto y se recostó en el sofá mediano haciéndose un ovillo. Richard le miro de lejos sentado en la estación de enfermeras de ese piso llenando formatos.
Le mirada dormir aun sollozando levemente, aquella mujer lo había vuelto loco hacia un par de  años, con esa cabellera rubia cobriza y aquellos ojos tan similares a un tarde despejada de cielo raso.  Alessa Marie Dostálová le había demostrado que las mujeres podían fulminar a los hombres con tan solo un suave gesto. En sus inicios mirarle de lejos por la ventana del 4 piso ya no era suficiente, agradecía al cielo que ella pasara por esa avenida casi  a diario, quizás por su trabajo o quizás vivía en los suburbios cercanos, verle de vez en cuando en el concurrido restaurant de la avenida ya no le llenaba,  pero pequeño es el mundo y gracias a una persona en común le pudo conocer. Acercarse a Alessa había sido fácil “técnicamente” aunque Richard era algo tímido pero entrar en su vida fue una completa odisea, y no era para menos Alessa tenía recelo a los hombres salvo a los 4 con los que convivía y que eran su familia. Ella era dueña de uno de los cuerpos mas envidiables de entre las mujeres que conocía Richard, lejos de su gusto estaban las jóvenes escuálidas y delgadas de las pasarelas, al médico le gustaba lo real era fiel carnívoro y la chica en cuestión tenía una curvas invitadoras, tenia figura era más que evidente, de una forma exacta delgada y curvilínea, de estatura promedio, cabellera rubia cobriza y no oxigenada como la de los comerciales, los ojos que lo embobaban a todas horas con un azul eléctrico, una personalidad avasalladora, de carácter , en ella la fuerza y la vitalidad rebosaban. Al menos eso podía decir de ella al principio, muy lejos estaba de la realidad y de lo mucho que le costaba a Alessa dar esa impresión precisamente, aun tenia fresca aquella platica que habían sustentado una tarde de almuerzo…
“si buscas lo que todos, vuelve tu camino Richard, que en mi no lo encontraras…”
En ese entonces Richard bebió medio vaso de whisky para darse valor
“habremos hombres de muchas razas, y habremos hombres que cuidamos los tesoros que encontramos” había respondido el serio y seguro. Por la sonrisa de la rubia, el médico supo que había dado en el clavo, fue así como Alessa le dio la bienvenida finalmente.
Pasando por citas, invitaciones, salidas, eventos, detalles, encuentros, fiestas familiares, después de paciencia y cariño la desconfianza de Alessa se iba deshaciendo, solo para dar paso a una puerta inmensa y pesada llamada “pasado” que habitaba internamente dentro de aquella hermosa mujer.
De pequeña había sufrido la muerte de su padre, los vicios de su madre y las carencias que le sobrevinieron a la desgracia. Alessa había superado ya las vivencias de una niñez violenta y dolorosa, contaba con 5 años de edad cuando su vida se cayó en pedazos rompiéndose, solo para ser pegados los trozos con amargura de conocer a un hombre el cual manipulaba a su madre y los explotaba, la desesperación y hambre eran su alimento y el único alivio que tubo fue dos años después, cuando el ser que más quería se fue lejos dejándole una promesa, le vio irse el día de su séptimo cumpleaños y la ilusión de una vida diferente se le hizo en aquel entonces el mejor regalo.
Solo que, nadie sabe a lo que se aventuran las personas cuando eligen su destino y van en busca de lo que es toca vivir, ella no podría adivinar que había pasado con aquella persona por la que siempre rezaba y no era solo para pedir que regresara, con el paso del tiempo se conformaba con rezar por que al menos estuviera con vida, mientras que la suya era hundida en el peor de los infiernos, por aquel hombre de quien no conocía ni el apellido y quien le había enseñado que odiar podía ser un sentimiento devastadoramente liberador; su madre? Era un trapejo viejo olvidado, aquello que sucedió al cumplir 14 años era como un presagio cumplido, por donde lo viera, Alessa podía ver su futuro próximo muy, muy cercano y era asquerosamente inevitable.
Su padrastro había abusado de ella, era el final del camino, uno lleno de acosos y manoseos, dejándole dolor y un profundo olor de vodka barato impregnado hasta el tuétano, de ese pasaje no recordaba nada excepto esas dos cosas el dolor y el olor a vodka.
Lo haría una vez, pero no más, huyo de casa, mucho tiempo se pregunto el porqué había esperado tanto tiempo, pregunta que solo suelen hacer las personas ajenas a esa situación que nunca han pasado por algo así y aunque ahora piense de manera más optimista, a esa edad y en esa circunstancia piensas mucho y haces realmente poco, además esa persona volvería por ella, tenía miedo que si volvía y no estaba su padrastro le encerraría de nuevo en aquella prisión que había dejado de ser un hogar y que tampoco podía llamarse “casa”.
Paso días de hambre pero al menos dormía tranquila, a veces en el centro de su ciudad le daban trabajo de limpieza, pero el agua helada en pleno invierno, le partía la piel, hasta que por cuestiones del destino oyó el rumor que hombres extranjeros dedicados a la trata de blancas venían a “recoger “ mercancía, aquellos comentarios habían salido de una joven menudita de ojos verdes que le prometía a otra chica casi igual en el físico que sería una experiencia quizás buena, en comparación de trabajar en un burdel de quinta en una ciudad simple de un país pequeño de la vieja Europa central, total, los extranjeros daban comida, techo, ropa, dinero y los clientes eran un grupo de hombres reservados, que era lo mismo que decir “buenos clientes adinerados” . “si” se dijo Alessa quizás estar lejos sería lo mejor, antes que odiarse a si misma y odiar la vida por su desgracia que tan solo recordarla le provocaba asco, cualquier opción parecía mejor, “cuando no tienes ya nada que apostar, no importa que tan alta sea la apuesta, no hay nada que perder”…
Richard en una ocasión mientras compartían te y esos temas dolorosos le había preguntado a su prometida si se arrepentía de aquella decisión, Alessa le miraba profundo con el azul de sus ojos
-no Richard, el arrepentimiento es como un yugo que te asfixia, por que arrepentirse de lo que uno mismo elige? Si has tomado la decisión afrontarla, plántale cara…-
Era verdad, en cierta forma ella tenía razón, pero la pregunta era forzada, porque después de lanzarse a la boca del lobo o “lobos” en este caso, viajo por lugares que jamás pensó y por otros que ni siquiera sabía existían. Para dar paso y sumergirse en una vida de venta, alcohol, drogas y autodestrucción, su viaje dio fin al ser cambiada por otra mercancía, su residencia fija desde más de un año era en una casona del viejo y sugestivo Londres, en aquella ciudad que emergía como uno de los puntos importantes en Europa llena de euforia, moda, excesos, dinero y clase, las jóvenes extranjeras de países bajos de belleza única, de rasgos vascos, célticos, nórdicos o eslavos como en su caso comenzaban a ser un plus, una chica como Alessa comenzaba a ser un “producto” deseado y bien cotizado.
Bien dicen que la mejor virtud del ser humano es la capacidad de adaptación que emerge del instinto de sobrevivencia, pues a todo se acostumbra el ser humano, aquellas jóvenes cuyo trabajo era meramente satisfacer los deseos y necesidades de otros se volvían poco a poco como hermanas y en algunas encontrabas el consuelo y los breves momentos de un comentario gracioso cuya risa te hacia olvidar que al caer la noche, vendías el cuerpo, te ultrajaban el alma, perdías la identidad y si fuera posible perder hasta el conocimiento . Estando a esas alturas había de dos o comenzabas a verle el lado bueno, a disfrutarlo y sacarle provecho u olvidarte que una vez tuviste nombre, llorar al amanecer mientras te lavas el cuerpo, añejado en licor, limpiando los restos de podredumbre, llorar en silencio y aguantar.
Poco le falto a su belleza el marchitarse, a punto de caer en el abismo de la indiferencia. La dueña de la casona le había dicho que fue comprada, por un cliente de regular visita, pero que a pesar de la descripción ella no lo recordaba es mas ni siquiera se le hacía remotamente conocido.
“…Payet “ –dijo despacio al grupo de chicas de la habitación, que sorprendidas y alegres se enteraban que la madrona había vendido a su mejor  “nena”.
“Payet”- se le oyó decir a Lena una rusa –pero Mina- nombre con el cual Alessa había sido lanzada  a la “fama” de los burdeles de clase alta.-dicen que es hombre cruel, mala pinta zhestokiĭ (cruel en ruso)- escuetamente dijo a su modo particular –pero alguien le conoce? – todas negaron –donde  esas conclusiones?- esa era Fabia como la hermana mayor que tranquilizaba todo y su particular acento también –eso dicen las otras chicas, ya sabes esos rumores corren – dijo Lena alzando los hombros preocupada. –esperemos que no sea verdad, además a madrona no le conviene ese tipo de clientes ni ese tipo de tratos-
Al cabo de un rato, Alessa tomaba sus pocas pertenencias y era llevada a una sala lujosa con aires estéticos y sobrios, camino sola, cerró la puerta detrás de si, avanzo  aferrada a su maleta ligera pero que le hacía sentirse segura, en aquella habitación le esperaba un hombre de traje color vino oscuro con ambas manos ocultas en los  bolsillos de su  pantalón, seguía fijo dándole la espalda y con la mano hizo un gesto indicándole que se aproximara, Alessa se preguntaba si se giraría a verla en algún momento, pero dejando eso de lado reservadamente fue acercándose, ella no sabía que era observada por el reflejo en el ventanal y al estar cerca, el extraño giro de forma rápida y le tomo la muñeca de forma violenta hasta tenerla frente a frente.
Alessa asustada trato de zafarse y si todo lo que había dicho Lena era verdad?, pero una mirada vasto y comenzó a llorar, aquel quien forzaba su muñeca, le soltaba despacio acto que la joven a provecho para estirarla mano al fin libre y rosar la mejilla de aquel rostro.
Rompió a llorar y a su vez fue abrazada y sostenida por los brazos de un extraño quien le era más que familiar.
-pomalý,  konečně přišel (lento, finalmente llegas)-fue lo que entre sollozos se le escapo decir a Alessa con la voz temblorosa. En respuesta un suave “shhh…” fue lo que recibió al ser acurrucada tiernamente.
Richard, seguía mirándola dormir, contemplando su rostro más sereno, a tras quedaban los días de desamparo y soledad eso, ignorando las miles de anécdotas de situaciones y problemas como el idioma, el dinero, el transporte  y muchas vivencias, se  reservaba para sí.
Alessa no había cambiado mucho, seguía siendo fuerte, pero discreta y celosa de su intimidad y su persona, pero ahora se le veía notablemente feliz, su vida había tomado un nuevo giro, estando a salvo, ahora era una mujer preparada, se había pulido, comenzado y terminado su estudios.
El único posible problema fuera que no se alejo del todo de aquel ambiente de las casas de prostitución, pero no era porque siguiera en eso, al contrario había salido del abismo y jamás volvería, sin embargo estaba empeñada en ayudar a las mujeres  y comprendía que nunca, eran ahora cuando Odava le había dicho : “es la segunda profesión más vieja del mundo, después de la caza de animales, ese tipo de vida y servicio jamás se terminara y sabes porque? Porque el mismo ser humano la propicia, así que a nosotros se nos deja la tarea de hacerlo más fácil de soportar”.

Frase que le hizo eco en la memoria que le provoco el despertarse eso y  el entumecimiento de sus piernas encogidas. Entre abrió los ojos, topándose de lleno con la figura de una anciana frente a ella, su bastón con ambas puntas  de plata macizas y la empuñadura con forma de ave queriendo extender sus alas, sentada de esa forma que anunciaba que tenia clase, de aquella que el dinero no te da y de pronto su estrepitosa risa intentando falsamente contenerla y en voz tenue, como si hablara sola le  oyó decir:
- cuatro letras que derivan y encapsulan de la reputación, adjetivo, cuatro vertical…- con esa cadenciosa pronunciación de tinte serio y concentrado, para luego dar paso a otra risa y entre el sonido de disco rayado, su temblorosa dicción  y su burla se respondió a sí misma “cuatro vertical…reputación…” –lo pensó un segundo mas y rio mas fuerte –puta!!- grito alegre-
Alessa vio a Richard negando y con una visible sonrisa a medias, acercándosele, masajeando su hombro para aminorar sus movimientos involuntarios –Fama Oda… la palabra es Fama…-
Esta le miro empequeñeciendo su mirada, si es que era más posible debajo de la capa gruesa de sombras en sobre aquellos arrugados y colgados parpados que caían vencidos cubriendo parcialmente los ojos, hizo un gesto propio de ella, con la boca torciéndola haciendo un sonido como si escupiera algo a los pies de la gente –aguafiestas- recrimino la anciana.
Recostada aun le  miraba por lo bajo, en sus años mozos era un mujer de impactante belleza pero su modo de ser era todo un caso…
Ella era Odava Aneska Payet, su abuela. Y a ella vinieron muchos recuerdos.






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si.. otra historia sin terminar ja ja ja ja !! haber ke pasa si la dejo aki, esperando iluminacion para ponerle fin.

TaNa

Una vez mas diculparme porlas faltas, la pesima diccion y el barato trama n,n

domingo, 17 de julio de 2011

ideas a terminar

Me pregunto insistentemente por ke karajos no puedo terminar un escrito si es corto, de forma decente y si es algo mas largo como novela, porque al menos no paso de los primeros dos capitulos y de la idea incial.

Mientras ando en la calle, en la bus o en las filas del banco a pagar, elaboro toda una vida un pobre wey pero nada mas tocar las teclas las ideas se esfuman como la espuma de mi boons y peor aun las ganas como el humo de mi cigarrillo.

Haa!! pero ke no sea leer los escritos ajenos y novelas o fics por que embobo en serio >>! al grado de kerer decirle a la escritora ke le pise al acelerador y actualice pronto y al final me calmo porque aunke se ke tienen mejor imaginacion, inspiracion y mas capacidad de experiencia propia se que no es facil.

Bueno despues de kejarme tanto de mi wueona mentecilla dejo publicado algo que espero que termine de tanto verlo incompleto en mi blog y me de pena y haga lo ke tengo ke hacer... CONTINUARLO!

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Durmiendo con otoño
Joven, de cabellos rubios de puntas tostadas por el sol regresaba a casa después de las compras en el mini-super de la esquina, cruzaba por el parque  como era la mayoría de los casos o tendría que dar toda la vuelta.
Saco el llavero con la figura colgante de un pato amarillo, todo el dinstintivo del dueño del llavero, mas no suyo,  giro y cerro, sosteniendo la bolsa de papel, paso por el recibidor, la sala de estilo minimalista, el comedor estilo europeo pos modernista. Mirando de reojo al castaño dueño de la casa leer un libro, haciendo anotaciones y subrayando con amarillo chillante las líneas, sonrio para si, al ver que el castaño ni noto su llegada, concentrado en sus estudios, seria del archivo del próximo caso que representaría en la corte, al rubio le parecía excepcional que el castaño pudiera concentrarse en su trabajo con un par de audífonos engulléndole su oído y mente en música, también se fijo que había migajas de galleta de chocolate, otra manía que apenas conocía bien, picaba pedazos de galleta para enfocarse, decía el castaño, cosa que el rubio no sabia como.
Se adentro en la cocina cuyo colorido y toque era una rara mezcla que combinaba muy bien, gabinetes de madera hechos a la medida, de color café chocolate con la parte frontal roja sangre casi carmesí, la pared con cuadritos de cerámica degradados en tonos de café hasta el marfil, llegando al blanco salteados por toda la pared, la barra de la cocina roja de bordes, rojo en la superficie y blanco en el centro.
La columna que hacia división era de color verde manzana resaltando colores rojos y cafes como si fueran hojas de un árbol.
Preparo café, antes de empezar a hacer la cena, y estando listo el liquido caliente le regalo una taza a su absorto compañero, el castaño a penas lo miro y le agradeció con una tierna sonrisa, siguiendo con lo suyo.
Detenido en el pasillo el rubio le dedico una ultima mirada, pero el atardecer ilumino el cabello del castaño  brindándole tonalidades rojizas iluminadas, en esos momentos el castaño estiro los brazos y canto en voz alta el coro de una cansion, terminando puso de nuevo los dedos pegados al estrecho teclado de su laptop, en esos mismos instantes también su mirada se fijo en la ventana que le aclaro las pupilas dándole un intenso color miel casi dorado a sus ojos.
En aquella escena el pecho del rubio comenzó a incharse de gozo, de alegría o quizás de orgullo, tal vez de amor por ese hombre con el que vivía. Sin embargo una frase regreso a el recordnadola, haciéndole terminar de admirar la escena, había un chico de negros cabellos, con el cual se topaba  en el parque siempre que regresaba del super o que salía de casa, casi siempre eran todos los dias una vez, a veces en la mañana y otras en las noche.
Le parecía guapo, la primera vez que se lo encontró este había chocado con el rubio y le habaia pedido disculpas, luego de eso siempre le saludaba según la hora del dia y le repetía “duermes con el otoño” aun recordaba esa platica vespertina:
-hola, disculpa- había saludado un joven alto de cabellos negros, de cejas pobladas y nariz poco aguileña
-hola, que tal?, no te preocupes- había respondido un rubio poco mas bajito y de anteojos.
-te ayudo? Vas ocupado…- había señalado el pelinegro de ojos verdes
-he? No para nada, es solo una bolsa y no lleva nada pesado- respondió cortésmente el rubio de ojos azules tras esos anteojos, sin parar de caminar, pues ver al moreno todo los dias no aseguraba que fuera de fiar.
-tendras problemas con la puerta, siempre se atora si no insertas hasta el fondo la llave- el pelinegro se había detenido recargándose sobre el bebedero del parque
-perdon?...a que te refieres?- esa afirmación había hecho que el rubio girase un poco, como ese hombre sabia el defecto de la puerta?
-quiero decir, en ese efidicio las puertas de los pisos, tienen ese error desde que los construyeron- alzo los hombros restándole importancia
-si claro…no me ha pasado, quien sabe…- respondió el rubio a medias titubeando, pensando que quizás era un ladron que ya había previsto como abrir la puerta o algo, asi que no respondió afirmativamente queriendo despistarlo.
-duermes con el otoño- le había dicho en voz alta el pelinrego, reitrandose de ahí
Desde entonces cada que podía, le diecia lo mismo
Rememorando ese encuentro, su mirada se poso en un cuadro el único en toda la estética sala, Jeremy no sabia nada de pintura ni de arte, lo suyo era la botánica, pero si alguien le pidiese describirlo seria un cuadro gandre, de tonos rojos, cafes, cobrizos, dorados, grises, amarillos de distintos tonos, blanco incluso una que otra pincelada de azul, era extraño pero equilibrado cuando lo mirabas, eso también le hizo recordar las palabras del extraño pelinegro:
“duermes con el otoño”
Hasta que un dia le pregunto al extraño que era eso, cuya contestación del aludido lo dejo perplejo. “cual de las cuatro estaciones, describiría la forma en la que tienes sexo?”, esto había sido premiado por una bofetada del rubio al pelinegro.
Tenia finta de un laboratorista botánico, raton de biblioteca proveniente de un mundito, pero tenia hermanos y gracias a ellos, se había adaptado a la vida social, asi que aunque se viera enclenque sabia defenderse y eso le había parecido una ofensa.
Nada de lo sucedido desde hacia 1 mes, que era el tiempo que se había dado el encuentro con ese hombre, nada le había dicho Jeremy a Stefano dueño de aquel piso en el edificio numero 3 apodado “berlin” por su dueño en la calle St.Martz frente al parque a 15 minutos del centro de la ciudad, todo el camino de rregreso del minisuper pensaba en el pelinegro, pero cuando llegaba a casa la fragancia de Stefano le reubicaba donde y con quien estaba.
Se metió de lleno en la cocina, preparando paninis ligeros, con salsa condimentada para el castaño. Este dejo de lado sus papeles y le ayudo a poner la mesa, egustaron la cena y en medio de esta Jeremy encontró el pretexto idóneo para hablarle y preguntarle del cuadro de la sala, Stefano lo miro, digiriendo el bocado y se giro a ver el cuadro.
-venia como obsequio con el piso, es un cuadro de un pintor en sus inicios y te lo regalaban si pagabas el 50% del costo del inmueble-
Fue la única respuesta algo seca, del castaño, quien terminando la cena recogió y lavo los platos, limpio la cocina y la mensa y volvió a su trabajo. Jeremy comenzó a hablarle, bueno mas bien comenzaba su monologo, pues parecía hablar solo ya que Stefano casi nunca contestaba, quizás solo negaba o asentaba con la cabeza, pero su mirada estaba perdida en libros de derecho mercantil.
El rubio tomo de nuevo la oportunidad y comenzó a decirle lo ke pasaba desde hacia un mes, cuando iba al super de la esquina, Sefano no presto atención, cosa que no extraño a Jeremy que hablaba sin parar hasta que dijo 4 palabras que hicieron que los ojos del castaño por pimera vez en 2 años de relación le mirasen en ese tipo de platicas.
“duermes con el otoño”
Jeremy se sorprendió, nisiquiera cuando le dio la noticia que su canario llamada ruri había muerto un martes por la mañana había sido noticia suficiente para que este le prestara atención, en cambio la frase de un extraño hasta le había cambiado el semblante.
-deja de hablar con extraños – le había dicho tajante Stefano levantándose
-deja de hablar con ese hombre- había estirado su mano hasta rozarle la mejilla, pero sin emoción alguna, no había preocupación, regaño o enfado, nada.
El teléfono sono y el castaño atendió.
Por como respondia debía ser Nicolas el amigo de Sefano, otro abogado hablando sobre el caso que había estado preprando. Colgó y le miro de nuevo, o eso pensó Jeremy, pues este se interponía entre los ojos de Setfano y el cuadro de la sala.
-alejate de ese hombre, no es por mi, es por tu bien- fue lo ultimo que dijo y no lo dejo a discusión, fue directo a la cocina a poner agua para te, liquido que tomaba casi tan seguido como el café.
Jeremy sintió algo extraño, como cosquillas en el stomago, quizás Stefano al fin demostraba celos, y no es que fuera un romantico empedernido, era mas bien poco alejado, encimismado, cariñoso en ocasiones contadas, romantico en breves momentos pero siempre imponía que le dejara solo en su espacio.
Ahí había terminado el asunto del extraño, pero como todas las personas somos llamadas por aquello que se nos prohíbe Jeremy siguió saludando al pelinegro, al fin y al cabo eran solo unos saludos muy impersonales y podría despertar los celos de Stefano cuando el rubio se sintiera solo y desatendido por el castaño, ese era su plan, o lo que el pensaba que era un buen plan.
El siguiente mes, Jeremy recibió una invitación del pelinegro a un exposición de arte al aire libre.
Le entrego en un sobre que el rubio no abrió hasta llegar a casa, una tarde del mes de Julio que para variar se encontraba solo, miro el reloj de pared apenas y darían las 4 de la tarde, para entonces Stefano ya habría salido de su oficina en la parte alta del centro como se denomina a la zona de comercios de alta categoría donde las rentas de un inmueble podrían ser exorbitantes pero el castaño había comprado esa espacio también cuando apenas y se construían las plazas.
Jeremy dejo el sobre distraídamente sobre la barra de la cocina olvidándola por completo y prestando atención a los macarrones con queso para el almuerzo. Después de todo los deberes y de comer tomo su enciclopedia y se puso a trabajar en su proyecto, sin darse cuenta entre formulas e imágenes de botánica que quedo dormido en la habitación.
Una llave era forzada a entrar en el cerrojo, dando vuelta con cuidado y con mucha maña hasta que al fin la cerradura cedió y con esta la puerta, “como es posible que después de tantos años ese problema persista” se pregunto internamente Stefano “mas bien como teniendo dinero y tiempo tu no lo has arreglado, quizás es porque no quieres” se contesto asi mismo, sonriendo y cerrado con llave, pasaban de las 10 de la noche, ver la casa solo y oscura era normal hasta que observo la puerta de la habitación entre abierta solo con ese hecho sabía que Jeremy estaba en casa y más aun tenia por seguro que estaría durmiendo pues cuando lo oye llegar se asoma siempre que esta despierto.
Se quito los zapatos, arrojo el saco a un lado y se desabotono la camisa con un rictus de cansancio, fue a la cocina, pues lejos de muchos que piensan pudiera estar en un bar o restaurant Stefano había estado en junta con dos personas que le habían llevado un caso bastante interesante y complicado. Tenía sin lugar a dudas hambre y sueño. Hurgar la cocina encontrando macarrones con queso y salsa envueltos listos para el horno dentro del frigorífico, aliviado sonrió y los calentó, mientras se serviría una copa de vino en la barra se topo con un sobre, nada más verlo sabía que era, ni siquiera lo tuvo que ver con detenimiento, dejo el plato de lado y se tomo por completo la copa de vino y seguía teniendo sed, sirvió otra y se la llevo junto con la habitación, camino hasta ponerse de pie frente aquel cuadro de la sala, dejo la copa en la plancha de madera que hacía de estantería, sencilla con libros y una figurilla.
Se concentro en los colores “que quieres?” dejo en voz alta aquella pregunta y como un cortometraje  o el tráiler de una película , imágenes se agolpaban en su cabeza a destiempo saltadas…
“los patos dicen cuak” –solo veía unas manos y una voz conocida entregándole un llavero de pato
“viene con el piso si pagas el 50% “  -sus ojos en oscuridad por que unas manos los tapaban, y después los descubrían topándose con el cuadro, en mismo que en esos instantes miraba.
Dejo salir un respiro hondo y suave.
-no te había oído!! Malo haberme ido a despertar- le dijo Jeremy entrando despacio a la sala y al mirarle el semblante dedujo que podía ser mimoso, asi que se colgó de su cinrtura, pero Stefano como de costumbrese le dulcifico la mirada un poco.
-quien te dio la invitación?- pregunto de improviso
-un chico, que pasa de vez en cuando por el mini súper- dijo con un dejo de preocupación
-como es el?- le pregunto
-pues..- dudo un poco, pero comenzó –alto, de cabellos negros, algo lacio en las puntas- dentro de unos segundos comenzó a entusiasmarse demasiado y a describirlo con emoción contenida en la voz  y en conjunto Stefano también construía esa peligrosamente hermosa imagen en su cabeza –tiene unos hermoso ojos azules, a veces no si son como el cielo o tan profundos como el mar, tiene unos labios formados exquisitamente simétricos, o no sé cómo decirlo …- Jeremy no se había percatado de su agitación, pero al castaño no la paso desapercibida
-te gusta?- fue lo primero que salió de su boca, acariciándole los rubios cabellos
-el que? – pregunto un tanto inocente
-el hombre que tedio esta invitación- le dijo bebiendo un sorbo
-a que te refieres?- le miro preocupado soltándose de su abrazo
-te gusta?- le miro sin emoción alguna
-no se de que hablas- le dijo el rubio negando
-cuando alguien describe a otra persona de la forma en que tu lo has hecho, eso parece- Steano le beso la frente
-solo me gustas tu, solo te quiero a ti Stefano, que clase de pregunta es esa?- le dijo Jeremy sin saber a dónde estaba yendo esa conversación
-por esta vez, solo responde, te gusta o no, dimelo, olvida la relación siemplemente respondeme como si fuera tu amigo o confidente- le miro de forma comprensiva, pero el rubio bajo la mirada  y lo pensó –no te asustes o pienses que algo cambiara entre nosotros- le dijo para darle confianza  le tomo del mentón –ademas el resultado no puede ser alterado cuando ya sabes la causa-
En ese momento el rubio se dio cuenta que Stefano lo sabia o lo intuía –hmm.. creo que un poco, quizás si me gusta-
-alejate de ese hombre Jeremy, por favor- la voz era casi como suplica y los ojos brillaban quizás por alguna lagrima encerrada.
-vamos mi amor, yo no tendre a nadie mas …te amo-  fue lo que rápidamente le contesto el rubio, pero lo que no sabia era que Stefano tenia una intención oculta ante tal suplica, muy lejos de ser lo que Jeremy pensaba ilusamente y tan distante de ser la realidad de Stefano.
-te hara daño ese hombre Jeremy …- negó pero le abrazo.
El rubio hizo lo mismo respondiéndole el abrazo, -iras?- el rubio no dijo nada –suelen ser buenas exposiciones – el rubio asento despacio –que te diviertas entonces- el castaño respondió de inmediato y le beso el cuello cerca del oído, con lo que el rubio pensó que era extraño y que aquella conversación retorcida se había terminado.
Miro la copa de vino vacia del castaño y se antojo que quizás una noche de vino cambiaria el humor de ambos, asi que fue a la cocina pero cuando regreso se encontró solo en la sala, mas bien solo del todo, observo que la chaqueta de cuero roja no estaba en el parchero y se relajo, asi que su novio se había ido a “despejar” con una caminada, pero el de igual forma se sirvió el vino, pues una copa al menos si que la necesitaba. “como es que afirma que me hara daño? Acaso le conoce?” esa pregunta le salto a Jeremy después de media botella de vino en su sistema nervioso.
Apenas y estaba en la esquina de la manzana de la cuadra de su casa, abrió la invitación y leyó con detenimiento
“distinguido invitado, nos complacería su precensia en la exposición de arte este 8 de Agosto del presente año en el concurrido y agradable parque central (a unas cuadras de la avenida St.Martz) desde las 2 de la tarde en adelante.
Invitado personalmente a pasar una agradable e inolvidable tarde de verano.
Atte.
Stefano ni pronuncio el nombre y lo salto.
Siguió donde decía P.d. (posdata)
Se incluye su boleto personal y un extra por si desea asistir acompañado.
Reviso el resto del sobre encontrando dos pases.
“pase personal para la exposición de cultura  y arte : l' mer Rouge del concido y afamado pintor Enrico P.Salbaski »
Stefano dejo ir una bocanada grande de aire y humo de cigarrillo
« siempre fuiste mejor pintor que arquitecto » dijo para si en voz alta






si lo se, perdon por las faltas, pero despues lo arreglo ToT

TaNa

Time Paradox









-
Nada me hizo cambiar
Nada cambio
Nada haria que cambiara

Segui viendo los ojos de quien amo
aun si los ojos que veia eran los tuyos








Terry



P.D. Me niego a ser cruel, no quiero ser malo, de corazón no deseo que lo que digo se manche en apariciencia de aquello que llaman "maldad".
Por que en realidad, necesito decirlo, y si no es en este lugar a donde mas puedo ir ?
decirlo en voz alta y que mi voz alcance mis oidos no basta y decirlo frente al espejo donde me observo decirlo tampoco es suficiente, necesito al menos dejarlo aqui.

Nada cambio ...

Meresco el oido y todo lo demas que pueda seguirle

pero ella siguio donde se quedo, perdida enterrada dentro de mi.

como lo lamento en verdad, pero mas lo lamento´por mi.

siento pena, lastima de mi y al mismo tiempo no puedo evitar ser feliz en mi propia miseria y reir libre y atado al cadaver que sigo amando.

Apariencia



Cuando abri los ojos, era largo y negro

me parece extraordinario como es que la vista asocia ciertas caracterizticas, con la memoria tactil y el cerebro en definitiva es una maravilla al procesarlo.

cuando abri los ojos, era largo y negro, sedoso escurriendo como cintillas de liston por tu rostro, brillantes y suaves.

siempre habias tenido el cabello asi?
supongo que no, este debe de crecer


tus ojos almendrados y al mismo tiempo acuosos, esas pestañas pequeñas pero tupidas

tu vista contenia y derrochaba esa mirada tan franca y seductora
siempre habias mirado asi?
supongo que no, al principio solo se "ve" luego se aprende a "mirar" y al final refinamos el "observar"


Siempre habias sido asi?

No

Tu no siempre tuviste el cabello tan hermoso como hoy

Tu no siempre tuviste esa mirada que me doblega

Tu no siempre fuiste asi



Pero siempre dire que sigues siendo el mismo.











Tana

EL SEÑOR GATO DE LA AZOTEA




el señor gato de la azotea ha venido por mi
me cuenta cuentos y leyendas de por aqui

el señor gato de la azotea me ha contado sus secretos
siempre y cuando le prometa no hablar de ellos

el señor gato de la azotea me mira con ojos humanos
me ha dicho que de hombre es mejor ser gato

el señor gato de la azotea me prometio enseñarme a escirbir
siempre y cuando sean relatos que interesen a mi

el señor gato de la azotea me dijo que es escritor
que tiene muchos libros en casa junto al deshuesadero

el señor gato de la azotea no come pajarillos me aclaro
por que dice que son mas bonitos volando y cantando

el señor gato de la azotea mueve la cola cuando me ve
ha dicho que soy buena compañia y que siempre me quiere ver

el señor gato de la azotea me obsequio un violin
por si las letras se atoren la musica las haga fluir

el señor gato de la azote me ha pregunta hoy
si quero trepar, correr, maullar y afiladas garras tener

el señor gato de la azotea me convencio
ofreciendome siete vidas y un buen amor

el señor gato de la azote me advirtio
escriba ahora todo lo que quiera sin desesperacion

el señor gato de la azotea me dijo que cuando tenga siete vidas
busque aun escritor, un buen corazon que entienda de letras y amor

el señor gato de la azotea se despidio de mi
dice que he sido la mejor escritora para sus cuentos

el señor gato de la azotea me prometio
que con ojos pardos tenga, movere la cola cuando lo vea, 

el señor gato de la azotea me guio
que seran los ojos de gato en un hombre, ese sera mi escritor.









el señor gato de la azotea...
-TaNa-




(creo que cuando te habla un gato visites un psikiatra xD y no termines como yo)

sábado, 2 de julio de 2011

El dia que me olvide







Sentado se hallaba de cuerpo mientras su mente danzaba inquieta.

Rodeado de bullicio, se ahogaba en la mar de silencio.

No lo sabía, el no lo podía adivinar, pero su inconsciente gritaba que alguien, le ayudase, que alguien lo rescatase de su propio olvido.


Ni siquiera sus grises ojos que realzaban con naturalidad su desolada belleza lo habían salvado del resultado final.


El no se percato, pero alguien a escasos metros de ahí, le escuchaba, tan atentamente a través de su mirada y con cada movimiento descoordinado, su lenguaje corporal, hablaba por si mismo.


La pupila gris, observo curiosa las muecas en boca de la anciana, cuyos labios se contorsionaban expidiendo palabras estruendosas para su edad, las gesticulaciones que parecían dignas de una actriz y los brazos del joven jalaban en sentido contrario a las fuerzas no tan débiles, parecía una veinteañera encerrada en un cuerpo cuya piel era una pasita.


Entre regaños y cocotazos, este al fin acomodo la maleta de la anciana, que si bien no quería soltarla a extraños, tampoco podía con su peso subirla al vagón.


Después y tan solo después de tener su equipaje seguro, guardado arriba del tren, ella sentada cómodamente, agito la mano y agradeció al joven la ayuda prestada.


La vista gris titilo un poco, reconfortado por una buena acción recompensada con genuino agradecimiento, mientras vagamente sonreía a quien se despedía detrás de la ventana, al partir el tren, fue cuando entonces, que sin evitarlo, mirada reconoció a su igual, en reflejado del vidrio, un tanto opaco y borroso, si no fuera porque el mismo se veía, no sabría distinguir una silueta de otra.


-ahh... debe sentirse así…- se dijo a si mismo.


Esa pequeña frase fue el resumen de todo un pensamiento
Como aquella anciana que trataba de defender lo suyo de extraños sin conocer sus intensiones, de preverse de personas de quien no sabes ni el nombre y que jamás en tu vida has visto, indudablemente la desconfianza no es descortesía, si no instinto de seguridad.
Y también asi, como aquel reflejo borroso y oscuro, sin distinción, sin poderle identificar y sin conocerle.


Que pasaría el día, que se detuviera y se observase al espejo y no recordase ni nombre de la persona que reflejaba unas pupilas grises de vacía intensidad.


El único aliciente era que podía desconfiar de si mismo y no reconocer su propia faz, aterradora y pacíficamente olvidaría ese altercado con el espejo, así como se olvidaría de si mismo con el paso del tiempo y del miedo que como hoy en una vieja estacion de tren reconocia tener de perderse en su propio olvido.









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TaNa


















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Este escrito kizas al incio es confuso, pero es sobre un pj hecho en menos de 20 minutos, cuya vida es bastante regular, trabaja en una empresa de reparticion y empaques como Multipack, DHL, Ups, le gusta la soledad y carece de ambiciones mas haya de soñar con despertar vivo al siguente dia.


Tiene alzhaimer, cuenta con 28 años de edad y hasta hace 3 años se jactaba de tener la mejor memoria que cualquiera, con memoria fotografía y me memoria de "elefante" (nunca olvidan), hasta que le diagnosticaron esta enfermedad, por herencia.


Su madre sufre el mismo mal, a la cual visita 3 veces por semana en un asilo especial.


Asi  que este escrito es un pensamiento y sentimientos de que pronto se olvidara el mismo de si.


Su nombre Milo Rulthe, vive en el cuarto apartamento del edificio "C" del centro de la ciudad.












creo ke es todo >>

Ascenso













      Como aquellos dragones nacidos con alas, no pueden reptar por siempre en la tierra..

      Tu, para conocer el abismo, tienes que sumergirte en el, ser libre dentro de su vacio y gozar de la obscuridad...


     Ellos viven y aman las alturas, existiendo por la gracia del cielo, respirando y alimentandose del aire, gozando sublimemente ser mecidos por el vertigo, idolatrando la libertad...



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TaNa